MIGRACIÓN

LAS CONDICIONES ECONÓMICAS DE SOCIEDADES DE LA SIERRA ES EL MOTIVO QUE LLEVA A MIGRAR A LAS SOCIEDADES COSTEÑAS EN MEJORAS DE CALIDAD DE VIDA

La migración es todo desplazamiento de la población (humana o animal) que se produce desde un lugar de origen a otro destino y lleva consigo un cambio de la residencia habitual, las migraciones se produjeron desde siglos atrás.
A mediados del siglo XX el Perú ingreso a un periodo de grandes cambios, uno de cuyos elementos fundamentales fue la transacción demográfica, el proceso a través del cual las sociedades rurales tradicionales devienen en sociedades urbanas. Su componente fundamental es la migración masiva de habitantes del campo a las ciudades.
A partir de mediados del siglo XX se produjeron alteraciones sustanciales en la dinámica demográfica peruana dándose una significativa aceleración en el crecimiento de la población. Se produjo una brusca aceleración del crecimiento de la población urbana y una proporcional desaceleración del crecimiento de la población rural.

El hecho de que a medida que crecía la población urbana iba decreciendo la población rural muestra más bien que el origen de estos cambios se encuentra en el crecimiento de la migración del campo a la ciudad. Es el traslado definitivo de millones de pobladores que abandonaron el campo para ir a radicar a las ciudades lo que provoco este dramático crecimiento de la población en las ciudades a costa de la reducción de número de habitantes en el campo.

Una primera razón es que hacia la década de 1940 en el Perú se rompió la relación hombre-suelo: El crecimiento de la población rural llego a un punto tal que la tierra disponible no alcanzaría a lo sucesivo para sostener a los nuevos habitantes que nacían. Esto desencadeno la crisis del campo que precipito una gran oleada migratoria que en los siguientes 50 años cambio radicalmente la naturaleza de la sociedad peruana: en 1940 el 35,5% de la población era urbana y el 64.5% población rural, en 1993 los porcentajes fueron de 70.4% y 29.6%, respectivamente. El Perú es un país eminentemente urbano. En 1993, más de la mitad de la población del país vivía en solo 32 ciudades.

La gran población rural provoco violentas reacciones, agudizando tensiones no solo socioeconómicas sino étnicas raciales. La movilización de “la indiada” hacia las ciudades occidentalizadas del litoral desencadeno fuertes prejuicios, ansiedad y miedo, desatando un conjunto de transformaciones que aun están hoy en curso. Las ciudades del litoral han ido andinizándose y nuevos complejos culturales han surgido del contacto de los migrantes con la realidad urbana.

El instituto nacional de estadística e informática (INEI) ha publicado un importante estudio titulado Migraciones internas en el Perú. En una visión de conjunto, el PBI de los sectores agrícola y manufacturero ha decrecido de manera sostenida en el periodo 1975 – 1992, a la par que continúa el proceso de terciarización de la economía, lo que reforzó el predominio de las actividades urbanas. La migración interna en el Perú a partir de la década de 1980 ha sido fuertemente incluida por la profundización de la crisis económica, la escalada de violencia y, en la selva, el narcotráfico. La violencia política provoco significativos desplazamientos de la población. Los desplazados por la violencia de los departamentos de Apurímac, Ayacucho y Huancavelica entre los años 1988 – 1993 predominantemente salieron fuera de sus departamentos (77%). El 50% de los desplazados extradepartamentales de Apurímac y Ayacucho y el 41% de Huancavelica se dirigieron hacia la capital de la república. La gran mayoría de los desplazamientos intradepartamentales se dirigió hacia las capitales departamentales.

Aunque la inmigración a Lima Metropolitana a disminuido en términos relativos durante  las últimas dos décadas, la capital  mantiene su primicia como foco de atracción a nivel nacional. Hasta 1993, el aporte migratorio representó el 39%(2.492.000) de su población total, lo cual es una reducción significativa con relación al 46% de 1972. Las mujeres que vienen a Lima están ligeramente por encima de los hombres: el 52% de los inmigrantes es de género femenino. El 24% de la inmigración llegó en los últimos cinco años; el 57% de esta corresponde a edades jóvenes e intermedias y el 23% cursa educación superior, una proporción mayor al promedio nacional. La búsqueda de mejores oportunidades  educativas sigue siendo un poderoso incentivo para migrar. La participación de la PEA (Población Económicamente Activa) migrantes es mayor (54%) que la de los nativos, ya que los recién llegados se insertan rápidamente en actividades que no requieren calificación, siendo sus actividades en general inestables.

En conclusión, el crecimiento explosivo de la población convirtió al Perú en un país joven, y la migración masiva a las ciudades volvió al país principalmente urbano. Estos cambios demográficos y socioeconómicos fundamentales convirtieron a los ciudadanos andinos a migrar a sociedades urbanas, creyendo obtener beneficios en la calidad de vida, creando actos de discriminación, marginación y exclusión social.

AUTOR: LÓPEZ RAFAEL KEVIN.


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