RACISMO


ENFERMEDAD MORAL Y SOCIAL QUE AFECTA A LAS PERSONAS Y POBLACIONES ALREDEDOR DEL MUNDO Y SOBRE TODO EN EL PERÚ

      El racismo es una insidiosa enfermedad moral y social que afecta a personas y poblaciones alrededor del mundo. Es diagnosticada por la catalogación de sus diversos síntomas y manifestaciones, los cuales incluyen miedo, intolerancia, separación, segregación, discriminación y odio. Aunque todos estos síntomas de racismo pueden manifestarse, la única causa subyacente del prejuicio racial es la ignorancia.

     Históricamente, una raza es definida como una población con características biológicas distinguibles. 

Verdaderamente, los humanos son exteriormente diferentes en cuanto a apariencia. El problema surge cuando los síntomas de la enfermedad se hacen evidentes: intolerancia, separación y odio. En una línea positiva, uno puede abrazar las diferencias de las personas alrededor de la faz de la tierra, y maravillarse ante la originalidad de los individuos que viven en las diferentes partes del globo o al otro lado de la calle. El racismo pervierte esta originalidad de las razas y adopta la posición de que estas diferencias separan aún más a los individuos en grupos, siendo un grupo inferior al otro.

El prejuicio racial afecta a todos. Ya que el prejuicio racial se manifiesta en que las personas son “prejuzgadas” en base a sus características superficiales, se debe honestamente concluir que la gente "sufre" de esto en varios niveles. Esto se debe a la ignorancia del verdadero carácter y personalidad de la persona. Muchas actitudes de racismo mostradas por ciertos individuos han sido formadas por la sociedad, medios de comunicación, y la propia crianza. 

Tal vez estas actitudes racistas han sido enseñadas directa o indirectamente, o representadas por los propios padres.

El racismo ha moldeado las sociedades de hoy en día. Efectivamente, el prejuicio racial ha moldeado sociedades desde el principio de los tiempos. Dondequiera que existan diferencias, habrá miedo, intolerancia e injusticia. 

     Alberto Flores Galindo escribió “En el Perú nadie se definiría como racista. Sin embargo, las categorías raciales no sólo tiñen sino que a veces condicionan nuestra percepción social” (1988:259).
     Es decir, el racismo colonial es una realidad cotidiana que marcha mas allá de los discursos racistas y se internaliza en la forma de ver y comprender una sociedad y los grupos que la integran, vale decir que las clases sociales no solamente son percibidas por su rol que cumplen en la producción sino que a ello, se agregan en forma consciente y/o inconsciente la idea de raza en su más simple significado: color de la piel y cultura tradicional.
     Estas condiciones generan intolerancia hacia la religión, pensamiento político, utilización del idioma y la vestimenta (Ramírez 2001; Lostaunau Moscol 1993).

      En el caso peruano se presenta como un enfrentamiento entre lo supuestamente “moderno” y lo tradicional; entre la xenofilia y la endofobia y por último, entre la dictadura neoliberal y la democracia popular.

La invasión y dominación española generó en el Perú el racismo colonial. Dividir la sociedad entre una República de Españoles y una República de Indios, significó partir a la sociedad por el origen de los hombres. Esta visión también se ejerció sobre los negros quienes llegaron como grupo social adscrito a los españoles y por lo tanto, en la sociedad colonial pasaron a formar parte del sector dominante pero, como un apéndice, es decir, sin poder, aunque contrarios a las masas indígenas.

    Para Sabino Arroyo, el racismo sigue justificando las diferencias, dependencias y los estereotipos”. Es decir, a pesar que con el neoliberalismo y los supuestos desarrollos intelectuales de los posmodernos, existe un discurso que favorece lo diverso, en la práctica real y cotidiana, el racismo sigue marcando las diferencias y los estereotipos.

     Existen los cholos achorados y los cholos emergentes (Granados 1999), las formas ocultas para legitimizar en discursos las diferencias de las clases sociales (Callirgos 1997), el despojo y la destrucción de las culturas autóctonas (Montoya 2003), el renacimiento de la utopía andina (Lostaunau Moscol 2002) y la crítica al concepto sociológico de mestizo (Plasencia 1999). Es decir con el neoliberalismo el cholo es más cholo y por ello busca desesperadamente dejar de serlo, asumiendo patrones de vida como el consumismo y el eclecticismo, totalmente contrarios a sus manifestaciones culturales tradicionales.

 
AUTOR: PUSE CARRION STIHUARD.

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